Múnich

En esta nueva edición de La Violeta por el Mundo vengo a hablaros de Múnich (Alemania). Lo malo de este viaje (o lo bueno), es que contamos con un guía muy especial, un viejo amigo que vive allí. Como él nos iba llevando a lo largo de los sitios de interés, entre conversaciones y risas, tengo los distintos hitos un tanto desubicados en mi plano mental de la ciudad. Aún así, trataré de daros una visión del viaje lo mejor que pueda 🙂

Comenzaré por el principio. Nos alojamos en el Ibis Hotel Muenchen City West. En cuanto a su ubicación, no está en el centro, pero está en un barrio muy tranquilo. Cuenta con una boca de metro justo en la puerta, y en cinco paradas estás en el corazón de la ciudad. En referencia a este tipo de transporte, me llamó mucho la atención lo “setenteros” que son los vagones, jeje.

Metro de Múnich

(Siento que la imagen esté movida pero la hice rápido para que la gente no me viera echándo fotos, me daba vergüenza, jeje).

En referencia al precio del hotel, partiendo de la base de que Múnich no es una ciudad barata, como lo reservamos con bastante tiempo, nos salió por un precio razonable.

Finalmente, la decoración, que ya sabéis que me fijo mucho en los detalles. Pues bien, tampoco puedo decir mucho al respecto porque los Ibis parece que los fabrican en serie 😦  (Por eso no le he hecho su propia entrada al establecimiento).

Las únicas dos cosas que me llamaron la atención del alojamiento, fueron el pasillo y el baño. El primero porque parecía el de una residencia estudiantil o algo así, con un montón de puertas clonadas una al lado  de la otra.

Pasillo del Hotel ibis Muenchen City West

En cuanto al baño… me hizo mucha gracia. A ver cómo lo explico. En un rincón de la habitación había una construcción con forma de semicírculo, situada sobre una tarima. Ese “añadido” era el aseo. Por el tamaño era bastante incómodo, pero por la extraña forma, distribución… era curioso, incluso un poco gracioso. Era como el de un avión. No sé muy raro, jeje. Mirad:

Baño del Hotel ibis Muenchen City WestBaño del Hotel ibis Muenchen City WestBaño del Hotel ibis Muenchen City West

La habitación, sin embargo, era espaciosa, con buenas vistas y una cama grande y cómoda.

Habitación del Hotel ibis Muenchen City West

Bueno, una vez que dejamos los “bártulos”, cogimos el metro, que como os he dicho había una boca en la puerta del hotel, y en cinco paradas estábamos en Karlsplatz.

Karlsplatz de MúnichKarlsplatz de MúnichKarlsplatz 3

Después fuimos dando un paseo por una calle peatonal con tiendas llamada Kaufingerstrasse. Vaya nombrecitos, se los he tenido que preguntar a mi amigo y ni siquiera estoy segura de si los he copiado bien, jeje.

Landgericht Munchen 1Landgericht Munchen Landgericht Munchen

Llegamos a la Plaza del Ayuntamiento o Marienplatz. Me recordó a la Gran Place de Bruselas, salvo que esta última es aún más espectacular porque el edificio histórico la cierra por los cuatro lados.

Marienplatz de MúnichMarienplatz de Múnich

Muy bonito el carrillón que cada día a las 11.00 h. cobra vida al son de la música.

Carrillón del Ayuntamiento de Múnich

Por cierto, comentaros que el Ayuntamiento tiene un patio muy bonito con una terracilla para tomar algo.

Patio del Ayuntamiento de MúnichPatio del Ayuntamiento de Múnich

A continuación pasamos por el parque Viktualienmarkt, y allí nuestro guía nos explicó que los biergarten, jardines con mesas y bancos de madera para beber y comer al aire libre (puedes llevar tus propios alimentos), suelen estar señalizados con un mástil en el que, además, se representan los oficios del lugar.

ViktualienmarktViktualienmarkt

Seguidamente, pasamos por la Ópera, situada en MaxJosephPlatz.

Ópera de Múnich Ópera de Múnich

Más adelante no pudimos dejar de tocar, para que nos diera suerte y como manda la tradición, la nariz de tres de los cuatro leones de la Residenz (antiguo palacio real de los reyes de Baviera) en la calle Residenzstrasse.

León de la Residenz

A continuación, estuvimos un ratillo echando fotos en Odeonsplatz. Según vi una vez en Callejeros Viajeros, Españoles por el Mundo, o algún programa de este tipo, los leones de Feldherrnhalle (el edificio situado al fondo de la foto) tienen, uno la boca cerrada para representar que en la Iglesia había que estar en callado, y el otro abierta para indicar que la gente del pueblo debía exigir a los gobernantes lo que necesitaba.

Feldherrnhalle

Después dimos un paseo por el Jardín de la Residencia…

Jardín de la Residencia en Múnich

…y volvimos a cenar a la Plaza de la Ópera, a un restaurante llamado Spatenhaus an der Oper, donde pudimos degustar comida típica alemana y de unas cervezas. Todo delicioso.

Spatenhaus an der Oper

He de contar una anécdota que me pasó. Aunque me da mucha vergüenza me veo obligada a ello. A ver si con el escarnio público redimo un poco mi culpa.

Bueno, pues después de pedir la cena fui al baño que estaba situado dentro del restaurante. En la puerta de los servicios había una señora con una pinta un poco rara la verdad, y tenía una mesa con un zumos, unos sándwiches… y una cesta con monedas.

Como ya había estado en sitios en los que había que pagar por utilizar el aseo, le pregunté a la mujer que cuánto costaba entrar y me dijo que 50 céntimos. El caso es que mientras buscaba la moneda llegó una chica y pasó sin darle el dinero.

Miré a la mujer y le pregunté si era obligatorio pagar y me contestó que no. Bueno, pues yo no sé qué me dio (quizá que estaba harta de tantos “sablazos” en sitios turísticos), que me guardé el monedero y entré al baño.

Mientras estaba dentro pensé que quizá la pobre mujer estaba pidiendo limosna, o algo así, y que le tendría que haber dado igualmene la moneda, pero cuando salí ya no estaba.

Llegué a la mesa y les conté a mis compañeros lo que me había pasado. Después de una pausa y de reírse un rato a mi costa, mi colega cartago-muniqués me dijo que en algunos restaurantes se contratan a personas para limpiar los baños por un salario muy muy bajo (creo que algunos no están ni contratados) y que se quedan el resto del día manteniéndolo en buenas condiciones a cambio de las propinas de la gente. Alucinante. Y yo al final no le di nada a la pobre mujer 😦

Terminada la cena pasamos por la Cervecería Real de Múnich o Hoffbraühauss. Es la más antigua de Europa. Se inauguró a finales del siglo XVI, si no me equivoco.

Había un ambientazo exagerado con muchísima gente cenando y bebiendo, música en directo… pero el calor que hacía dentro se daba en la misma proporción.

Hoffbraühauss Hoffbraühauss Hoffbraühauss Hoffbraühauss

Después dimos una vueltecilla por el centro, pasando otra vez por Marienplatz, y nos volvimos al hotel para descansar.

Múnich de noche Múnich de noche Marienplatz de noche Marienplatz de noche

Al día siguiente, nos levantamos prontito y fuimos a la BMW Welt, que es algo así como una exposición súper ultra moderna de carácter permanente y gratuita de BMW.

BMW welt BMW welt BMW welt BMW welt BMW welt

A continuación dimos un paseo por Olympiapark, el complejo construido para albergar los Juegos Olímpicos de 1972.

Olympiapark en MúnichOlympiapark en Múnich

Seguidamente cogimos un metro y fuimos a ver, por petición mía, el estadio Allianz Arena de mi segundo equipo de fútbol favorito: el Bayern de Múnich. Una pena que no pudiéramos verlo de noche cambiando de color (blanco, azul y rojo). Pero de día también es muy gracioso, parece un neumático hinchado.

Allianz Arena

Para comer, nuestro magnífico guía nos llevó al Englischer Garten, uno de los parques urbanos más grandes del mundo. Como hacía un día con un sol de justicia, nos encontramos a mucha gente bañándose en el río.

Englischer Garten

Después de pasear un poco nos dirigimos hacía nuestro objetivo final… el biergarten de la Torre China o Chinese Turm, dentro de la cual estaban tocando música en directo. He de confesar que nos pusimos finos de salchichas, bretzel (pan con forma de lazo) y cerveza. Si es que la cabra siempre tira “pal monte”…

Chinese Turm Chinese Turm Bretzel y salchichasBretzel

Tanto es así que nos tuvimos que ir al hotel a echarnos una buena siesta en la que, sin querer, se nos fue media tarde, jeje.

De nuevo en el mundo de los vivos, volvimos al centro a reunirnos con nuestro amigo-guía, y éste nos llevó al barrio gay conocido como Glockenbachviertel, en el que estuvimos tomando un helado.

Al teatro

Me hicieron mucha gracia algunos semáforos en los que aparecían dos chicas o dos chicos 🙂

semáforo chicassemáforo chicos

Para finalizar, terminamos la jornada dando un paseo por la zona del Deutsches Museum y los alrededores del río Isar.

río Isar

En general, la impresión que me llevo de Múnich es buena. Es una ciudad no muy grande, que se ve fácilmente en un día o día y medio. Un poco cara quizá, pero me fui con buena impresión. Además pude disfrutar de un rica gastronomía (salchichas, bretzel y cerveza a partes iguales, jeje), y nos sirvió como excusa para reencontrarnos con un buen y viejo amigo 🙂

* Un dulce besito *

la violeta firma

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